Pálpito es el lugar donde tu pálpito vale algo. Eliges qué crees que va a pasar (una elección, un partido, una decisión económica) y compras tu posición. Si acertaste, cobras.
Elige un evento.
Fútbol, política, economía, lo que sea.
Toma tu posición.
Compras SÍ o NO al precio que ves en ese momento.
Cobra si acertaste.
Cuando el evento termina, el resultado se verifica y tu pago llega directo a tu saldo.
Tu saldo es tuyo. Nosotros no decidimos quién gana, eso lo define el resultado real. Y cuando hay un resultado, el pago se refleja en tu cuenta al instante, sin esperar a que nadie lo apruebe.
Cada evento tiene un precio, y ese precio se mueve todo el tiempo según lo que la gente está comprando. Si el precio de un resultado sube, significa que más personas creen que va a pasar. Ese precio es también lo que pagas por tu posición: entre más lo crea la gente, más caro cuesta apostarle a que sí, y más barato cuesta apostarle a que no. Tú decides con qué precio te sientes cómodo entrando.
Cada mercado tiene reglas claras desde el día en que se publica: qué fuente decide el resultado y cuándo se considera cerrado. No hay una persona detrás decidiendo a mano quién gana. Cuando el evento termina, el resultado se verifica contra esa fuente y el mercado se resuelve automáticamente.
Tu saldo vive en tu cuenta, no en la nuestra. Nosotros no lo prestamos, no lo invertimos ni lo movemos por nuestra cuenta. La infraestructura que usamos existe para que cada movimiento sea verificable, no para que confíes en nuestra palabra.
En cuanto un mercado se resuelve, el pago se refleja en tu saldo de inmediato. Los retiros no dependen de que alguien los revise manualmente, así que no hay razón para que tarden días.